El despertar duele: sensibilidad y límites interiores

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Canalización · 21 de septiembre de 2026

El despertar duele

No todo lo que sentimos tenemos que sostenerlo.

Lo que no se escribió retumba hoy en mi ser.

Ahora entiendo mucho más que antes.

Aquellas que antaño se aislaban en los bosques no necesariamente lo hacían porque rechazaran la sociedad ni porque quisieran convertirse en ermitañas. Tal vez buscaban silencio porque aquello que percibían y sentían resultaba demasiado intenso. Porque sentir el dolor de los demás también puede llegar a sentirse en la propia carne.

Cuando el canal permanece abierto, la percepción no siempre consiste solamente en observar. Se produce una expansión hacia aquello que nos rodea. Y cuando alrededor existe dolor, miedo, ruido o sufrimiento, esa sensibilidad puede convertirse en un profundo desgaste interior.

Por eso debemos aprender algo fundamental:

No todo lo que sentimos tenemos que sostenerlo. No todo aquello que percibimos necesita nuestra intervención. No tenemos que expandirnos hacia todo el mundo.

Aprender a cerrar el canal, recogernos y regresar a nuestro propio centro es primordial.

A veces basta con llevar la mano al pecho y establecer conscientemente un límite:

Ahora no.

No como rechazo.No para controlar.Sino como protección.

Porque nosotros también necesitamos nuestro espacio.

Ahora comprendo un poco mejor lo que quizá nunca quedó escrito: el bosque, el monte, las plantas, el agua y el silencio podían convertirse en refugio porque allí no existía la misma densidad que se experimentaba entre las personas.

Habrá oleadas de apertura y, al mismo tiempo, oleadas de densidad. Por eso tendremos que aprender cuándo abrirnos y cuándo recogernos.

Pero existe una diferencia importante.

Esta vez podemos encontrarnos.Esta vez podemos hablar.Esta vez podemos ayudarnos.Esta vez no estamos solas ni solos.

Si estás atravesando algo parecido, si estas palabras resuenan contigo y no sabes cómo gestionar lo que estás sintiendo, contacta conmigo.

Quizá haya llegado el momento de dejar de vivirlo en silencio.

El camino y el silencio

Una memoria recibida sobre María Magdalena, el exilio y aquello que permaneció bajo custodia.

El Cuaderno del Faro

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